Gran Premio de Japón, Passini, Kallio y Capirossi vencen, Stoner campeón

Esta pasada madrugada, ha tenido lugar el Gran Premio de Japón que se ha disputado en el circuito de Motegui, y a la segunda oportunidad que se le ha presentado, Casey Stoner ha logrado alzarse con el campeonato. En Motegi, el australiano ha obtenido su primer título de campeón del Mundo de MotoGP.
A las 7:47 de la mañana, hora española, Capirossi lograba en Motegi su tercer victoria consecutiva en Japón; pero la noticia estaba en su compañero de equipo: Casey Stoner. Se acababa de convertir en el segundo piloto más joven de la historia en ganar un mundial en la máxima cilindrada del motociclismo. El australiano había llegado al país del Sol Naciente con una nueva oportunidad, la segunda para sentenciar definitivamente el campeonato, tras el primer match ball de Estoril. Y el de Ducati, esta vez sí, la aprovechó.
No fue una carrera fácil para Stoner, especialmente, por las extrañas condiciones de carrera que tuvieron que afrontar tanto él como toda la parrilla. Pero esta vez estaba escrito que sería campeón. La suerte se puso de su lado, mientras que se cebó con Valentino Rossi. En Motegi, todos los honores se los lleva Stoner, pero ante Valentino Rossi hay que descubrirse el sombrero. El “Doctor” dio una nueva demostración, la enésima, de su talento, con once vueltas, de la 21 a la 10, para la historia. La carrera fue declarada en mojado y con reglajes para mojado salieron los pilotos. A priori, bueno para Stoner malo para Rossi y Pedrosa, los únicos que podían impedir el título del australiano.

En la salida, Dani partió como una exhalación, mientras que Stoner, Elías y un piloto especialista en mojado como Anthony West adelantaban varias posiciones hasta ponerse a estela del piloto de Repsol. Poco le duró a Dani el liderato. West le sobrepasaba con facilidad y poco después Stoner, que había partido noveno, y Melandri hacían lo propio. Al igual que Dani, Elías también perdía ritmo y comenzaba a caer puestos.
En la vuelta 3 –de las 24 a las que estaba programada la prueba-, ocurre el primer incidente de los muchos que tuvo el gran premio. La organización decide penalizar a Anthony West con un “drive through” por adelantarse en la salida. Stoner sobre el mojado asfalto es el segundo (por detrás de Melandri) y virtual campeón.
Y entonces comienza el recital de Rossi. En la vuelta 4, la situación pinta muy mal para el “doctor”. Está a casi cinco segundos de los líderes y el asfalto está mojado, aunque se empieza a secar progresivamente en algunos puntos. Este hecho tendrá una relevancia fundamental para el desenlace de la carrera, dado que los equipos comienzan a preparar las segundas motos con slicks, en el caso de que la pista se seque aún más y las estrategias serán las que decidan.
Mientras los pilotos descolgados arriesgan con el cambio a neumáticos de seco, los pilotos de arriba (Melandri, Stoner, Rossi y Pedrosa) deciden continuar sobre el traicionero asfalto de Motegi. En esas circunstancias, Rossi comienza a rebajar tiempo sobre los dos primeros. Vuelta tras vuelta, sección a sección, el de Yamaha se acerca peligrosamente al campeón. Las segundas motos ya están listas, sin los calentadores, y, mientras Stoner piensa en cuándo entrar a hacer el cambio, Rossi realiza una de esas maniobras de adelantamiento por las que será recordado por los tiempos de los tiempos. Restan 12 vueltas para el final.
A falta de 11, con los líderes rodando seis segundos más lentos que pilotos como Capirossi, Guintoli o Elías, que habían entrado a cambiar de moto mucho antes, tanto Stoner como Melandri, que acababa de ser superado por Rossi, se deciden a subirse a la moto de seco. Rossi y Pedrosa dan una vuelta más y, entonces, se producen dos hechos claves. Primero, Pedrosa se va al suelo, justo antes de entrar en pit lane; y, segundo, Rossi sale por detrás de Capirossi (Stoner va sexto en ese momento), en la segunda posición, pero da una vuelta y debe entrar en boxes: problemas con los neumáticos. Se acabó. Stoner es campeón.
De ahí al final, la carrera es un paseo triunfal para Stoner. El australiano ni siquiera está preocupado por la presencia de Melandri que le relega a la sexta plaza. Con Pedrosa fuera de carrera y Rossi hundido en la clasificación, el título es suyo.
La alegría de Ducati es doble. Por tercer año consecutivo, Capirossi va a ganar en Motegi. Por detrás, a más de 14 segundos transita Randy de Puniet; el francés está a punto de conseguir el primer podio para Kawasaki de la temporada. La emoción sólo la ponen Elías y Guintoli que luchan por el podio. El de Yamaha se acerca peligrosamente, pero el manresano con una vuelta rápida en el último giro de la carrera logra mantener a raya a su rival.

En la categoría de 250 c.c. Mika Kallio consiguió su primera victoria en 250 gracias a su magnífico pilotaje sobre mojado. El finlandés, quien acaba de ser padre, se regaló un merecido triunfo. Estuvo arriba desde el comienzo y luego se benefició de las caídas de Hiroshi Aoyama, su compañero, ganador aquí los dos años anteriores, y de Takahashi, compañero de Dovizioso.
Y es que fue una carrera extraña, plagada de incidentes, caídas, salidas de pista y retiradas y en la que, por vez primera, Jorge Lorenzo no tuvo el protagonismo absoluto. La situación comenzó a clarificarse en las primeras vueltas. Por delante, cinco o seis pilotos tomaban posiciones, mientras que otros decían adiós a sus aspiraciones. Primero, Bautista, que se cayó. El de Talavera logró volver a la prueba y terminar decimoquinto. Después, fueron Lorenzo y Sughei Aoyama quienes dijeron adiós a la victoria, aunque en su caso más por demérito que por incidente. Al mallorquín no le gusta la lluvia y hoy se ha vuelto a demostrar.
Con Lorenzo y Bautista muy retrasados, nuestra única esperanza radicaba en Héctor Barberá. El valenciano aprovechó a la perfección su primera fila en la parrilla de salida, para engancharse al grupo de cabeza. Por un momento, parecía que Barberá iba a luchar por la victoria, pero en el último tercio de la prueba comenzó a perder ritmo y no pudo seguir con los cuatro pilotos que iban a luchar por el triunfo: las dos KTM del equipo Red Bull, Kallio y Hiroshi Aoyama, y las dos Honda del Kopron Scot, Dovizioso y Takahashi. Claramente, el gran beneficiado era el italiano. De poder perder el campeonato en Japón a volver a meterse de lleno en la lucha por el título. El todo o la nada.
A falta de cuatro vueltas, con los cuatro pilotos con el cuchillo en la boca, quedó claro que la carrera se iba a decidir por eliminación. El primero en caerse de la lucha por el triunfo, fue Takahashi. Se fue al suelo, aunque pudo acabar cuarto. El siguiente, a dos vueltas del final, fue el otro piloto local Hiroshi Aoyama, quien quería su tercer triunfo aquí en Motegi. La victoria quedaba, así, en manos de Kallio y Dovizioso. Y ahí las prestaciones de la KTM fueron superiores a las de la Honda. El finlandés pudo hacerse con una victoria relativamente fácil. Dovizioso fue incapaz de ponerle ni siquiera en apuros. Además, los doblados resultaron determinantes.
Otro de los grandes beneficiados del día fue Barberá, quien pescó un inesperado podio en río revuelto, gracias a los incidentes de Takahashi y de Aoyama. Sexto fue Julito Simón, cuyas prestaciones incrementan proporcionalmente al agua caída sobre la pista, mientras, como ya comentamos, Lorenzo concluyó undécimo y Bautista decimoquinto. Aleix Espargaró terminó en la posición 17, tras una caída en la primera curva en la que también se vio involucrado Efrén Vázquez, que no pudo terminar.

En la categoría 125 c.c. la lluvia hizo acto de presencia y todo el guión cambio. El final de la película fue más o menos como se esperaba, pero el desenlace fue un poco diferente. Pasini, Talmacsi y Faubel coparon las tres primeras posiciones, como se intuía; sin embargo, la carrera resultó una suerte de lotería, en la que los pilotos favoritos salieron bien parados.
Un extraño de la moto a la salida de una chicane estuvo a punto de descabalgar a Héctor Faubel. Hasta ese momento, el de Lliria estaba en la pomada, batiéndose el cobre con los otros dos primeros espadas de la parrilla de 125 cc. Pero ese incidente le hizo ver que el Mundial es muy largo, que mejor tomarse las cosas con calma y que más vale 16 puntos en mano que ninguno volando. Y ahí se acabo su lucha por la victoria. Pasini y Talmacsi se fueron. Héctor también contó con la suerte como aliada, en forma de caída de Mike Di Meglio, un auténtico especialista en lluvia. Cuando el agua hace acto de aparición, el francés es siempre un candidato al triunfo. En Motegi se cayó y perdió toda opción a ser podio, aunque se pudo reincorporar y terminó cuarto, intercalado entre Faubel y Olivé. Los pilotos de Derbi, Steve Rabat y Bradley Smith, también se cayeron cuando circulaban en el grupo delantero.
Talmacsi, consciente de que su ventaja con Faubel había aumentado, trató de seguir a Pasini. El húngaro quiso disputarle la victoria, pero, en un momento dado, se dio cuenta de que el italiano no iba a aflojar lo más mínimo. Mejor 20 puntos que nada. Pasini abrió un pequeño hueco de dos segundos y ya lo mantuvo hasta el final de la carrera. Como decimos, todos contentos.
Y es que hasta 20 caídas hemos contabilizado en Motegi y catorce abandonos. Una buena escabechina. Entre los damnificados figuran los españoles Esteve Rabat y Pol Espargaró. También Sergio Gadea se cayó, aunque logró reincorporarse a la carrera y terminar octavo, justo por detrás de Pablo Nieto, séptimo. Otro que brilló bajo la lluvia fue Joan Olivé, quinto. Nicolás Terol se quedó a un paso de los puntos; fue decimoséptimo.
(motociclismo)

