
No ha podido ser. Manu Rivas deberá esperar a la próxima cita de Fuente Álamo (Murcia) para proclamarse campeón de España de Supercross. Ésta era la decimonovena ocasión en que el trazado cuevano acogía una prueba del Nacional. Esa experiencia y tradición se tradujo en la asistencia de más de 9.000 aficionados.
Unos incondicionales que se sorprendieron al ver cómo su piloto más internacional de la especialidad no daba el golpe de gracia. El madrileño asombró a propios y extraños por el simple hecho de que no volviera a hacerse con la victoria tras la superioridad que había exhibido en las anteriores pruebas. Y no fue Javier García Vico, ni Lesage, los hombres más fuertes de la clase ProSeries, con el permiso del de Kawasaki, sino que fue Xavi Hernández, actual campeón de España de MX2, quien, por fin, se destapó con una soberbia carrera, en la que, como en la propia semifinal, fue primero de principio a fin de la prueba.
Rivas, que persiguió desde el inicio la estela de Hernández, vivió la mala suerte en sus propias carnes, y rompió el cambio de la moto a dos vueltas del final. Al menos consiguió ser tercero, por detrás del francés Lesage, que si no podríamos estar hablando, incluso, de cambio de líder. Javier García Vico no pudo hacer nada ante el domino de las Kawasaki y tuvo que conformarse con una cuarta plaza en la final.