
La rotura de un amortiguador de su Dallara-Honda ha originado el abandono de Oriol Servià (KV Racing Technology) en la décima carrera de la IndyCar Series, disputada en el circuito de Watkins Glen, de 3,37 millas de longitud y en la que Ryan Hunter-Reay resultó ganador.
El catalán, que en esta ocasión estrenaba monoplaza, había logrado el quinto mejor tiempo en los entrenamientos oficiales (1:29.7068, a 217,6 km/hora de promedio), hasta ahora su mejor resultado de esta temporada en calificación. Servià ha mantenido la posición durante la primera parte de la prueba y era tercero cuando en la vuelta 20 ha efectuado su primera parada para cambiar ruedas y repostar combustible. Una penalización por haber superado en 2 millas/hora el máximo de 60 permitido en el ‘pit-lane’ ha motivado un ‘drive-through’ al piloto del RACC, que se ha reincorporado a la pista en decimonovena posición.
En el momento de su abandono, en la vuelta 38, a 22 del final y coincidiendo con su segunda parada en boxes, era duodécimo. A pesar de esta adversidad, el gerundense ha perdido solamente una plaza en la clasificación general, en la que es décimo.